martes, mayo 19, 2009

CEREZAS.






No pierdo el tiempo, no, no, eso es lo último. En un lugar como este pueblo una tiene mucho que hacer y que aprender.

El primer día que amanecí allí me apunté, sin dudarlo, a ir a coger cerezas. Las del valle del Jerte son famosas pero las de la comarca de los Ibores no tienen nada que envidiar.

Los cerezos estaban preciosos, llenos a rebosar. Tengo que confesar que comí más que cogí, que se le va a hacer, pero es que era una tentación irresistible tenerlas en la mano tan rojitas y con ese aspecto tan rico, rico...estaban deliciosas.

Lo que más me gustó de todo es poder pasearme por el monte con la cesta de mi abuela. Me parecía tenerla muy cerca. Me recordó aquellos días en los que la veía volver a casa tras visitar el Cercao, con la cesta colgada del brazo y apoyada en la cadera, repleta de verduras y frutas frescas.

2 comentarios:

belén dijo...

Hola Lorena: Ayer al final ya ni me pasé por tu blog, eso que me costó trabajo conciliar el sueño.
Cuentas unas historias preciosas, pueblos sumergidos, abandonados, cuando pienso en esas cosas siempre me vienen a la mente la cantidad de historia que albergarán en su interior...Cómo no vas a decir "mi pueblo"? Si forma parte de tu vida. Supongo que ahora tendrás el corazón dividido entre esas tierras y Castellón.
En la entrada de hoy veo que no has perdido el tiempo, eso está bien,haciendo además si puedes lo que te gusta que por lo que observo ha sido coger y sobre todo comer cerezas (con lo ricas que están y lo mal que me sientan, aún así muchas veces me arriesgo)claro que no me extraña con la buena pinta que tienen y además recien cogidas, yo tampoco me aguantaría.
Recuerdo de pequeña en León un día que fui a recogerlas con mi familia con una cesta parecida sólo que las de allí eran tirando a blancas y enormes, pensé que serían ácidas por el color que tenían ; pero no eran dulcísimas. Así que ya ves "las apariencias engañan..."

Bicos,moitos bicos


pd: No me acordé de decirte que ya firmé el manifiesto que me enviaste.
A tu marido le encantaría el profe de mi hija porque es muy ecologista llevan dos años reciclando papel, tiene un pequeño museo en el aula de fósiles y demás.Realmente es una persona muy interesante.

Lorena dijo...

Holaaa!!!, pues si, me puse las botas con la cerezas, pero esas de León las tengo que buscar y probar, que deben de ser deliciosas.
Gracias por la firmita y ese profe de tu niña, a ver si lo conocemos cuando vayamos al norte, suerte que tiene tu niña de poder disfrutar de un profe así, seguro que aprende un montón de cosas buenas. Un abrazo Belén! y gracias por tus comentarios que siempre son un placer.